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Cartílago articular

Tipos de intervenciones

El cartílago articular es la clave para que tu rodilla funcione correctamente a lo largo del tiempo. Se trata de un tejido resistente que recubre el interior de la articulación y permite que los huesos se deslicen sin apenas rozamiento. El problema es que, cuando se lesiona, no puede regenerarse por sí solo. Por eso, nuestro objetivo siempre es preservarlo: actuando a tiempo sobre los meniscos, los ligamentos y el alineamiento articular antes de que se produzca el daño ya que éste resulta irreversible.

1. ¿Qué es el cartílago articular y para qué sirve?

El cartílago articular es un tejido elástico y resistente, sin vasos sanguíneos ni nervios, que recubre las superficies óseas de las articulaciones. En la rodilla, su función principal es reducir la fricción, distribuir las cargas y proporcionar una superficie lubricada que permite el movimiento fluido del fémur, la tibia y la rótula. Soporta una media de 10 millones de ciclos de carga articular por año.

Macroscópicamente es blanco, brillante y firme. Se nutre a través del líquido sinovial mediante un proceso de difusión que ocurre durante la carga articular. El cartílago, el líquido sinovial, la membrana sinovial y el hueso subcondral forman una unidad funcional indisociable.

Visión General de los Defectos de Cartílago de la Articulación de Rodilla

Fuente: Arthrex

2. ¿Son frecuentes las lesiones de cartílago en la rodilla?

Sí, se trata de una de las lesiones articulares más comunes y es una causa habitual de dolor en la rodilla. Aproximadamente el 6% de los adultos sufren algún grado de afectación degenerativa del cartílago articular, porcentaje que asciende al 10% en mayores de 65 años.

Estudios de referencia sobre artroscopias de rodilla confirman que más del 60% de los pacientes presentan algún tipo de lesión condral. En menores de 40 años, alrededor del 5% ya muestran lesiones graves. Además, cuando se producen lesiones del ligamento cruzado anterior se asocian a daño en el cartílago en el 23% de los casos agudos y hasta en el 54% de los crónicos.

3. ¿Por qué es tan difícil reparar el cartílago articular?

A diferencia de otros tejidos del organismo, el cartílago articular tiene una capacidad de cicatrización muy limitada. Su escasa densidad celular —con un número reducido de condrocitos y un gran volumen de matriz extracelular— y la incapacidad de estas células para desplazarse hacia la zona dañada dificultan enormemente cualquier proceso de reparación espontánea.

La matriz cartilaginosa está formada por colágeno, proteoglicanos y otras macromoléculas que varían según la zona de la articulación. Cuando se produce una lesión, estas estructuras no pueden reconstruirse con la misma composición original, lo que explica por qué la ciencia médica aún no puede reproducir un cartílago idéntico al hialino nativo.

4. ¿Cómo influye la mecánica de la rodilla en la conservación del cartílago?

El cartílago articular actúa como escudo protector del hueso frente a la artrosis. Para mantenerse en buen estado, necesita que la rodilla esté correctamente amortiguada (función de los meniscos) y estabilizada (función de los ligamentos). También es fundamental conservar el eje articular normal.

El sobrepeso, la actividad física intensa y el sobreuso pueden desgastarlo de forma acelerada: un exceso de carga mecánica por encima del nivel fisiológico altera el metabolismo del condrocito e inicia su degeneración. Por el contrario, el ejercicio moderado y controlado contribuye a su preservación.

5. ¿Las lesiones de menisco o ligamentos pueden dañar el cartílago?

Sí, existe una relación directa. Los pacientes con roturas de ligamentos o meniscos tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar lesiones del cartílago articular con el tiempo. Según la revisión de Oiestad et al., casi el 50% de quienes han sufrido una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) presentarán lesiones del cartílago en un plazo de 10 años. Cuando la rotura del LCA se combina con una lesión meniscal, esta cifra puede alcanzar el 70% en los 15-20 años siguientes al accidente.

Por ello, es fundamental reparar cuanto antes los ligamentos rotos y las lesiones meniscales: cada mes de retraso aumenta el riesgo de daño condral permanente.

6. ¿Cómo se deteriora el cartílago articular con el tiempo?

El cartílago comienza a degenerarse cuando la rodilla pierde estabilidad o amortiguación. Las lesiones ligamentosas —en especial las del LCA y el ligamento cruzado posterior— desencadenan una cascada de daños en los meniscos, eliminando así los principales elementos de protección del cartílago. Los primeros signos son la pérdida de proteoglicanos y el aumento del fluido articular.

A medida que avanza el proceso, los condrocitos son incapaces de reparar los defectos tisulares que se van formando, y el deterioro progresa hacia la artrosis.

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