La preservación articular de la rodilla es fundamental para prolongar su funcionalidad y prevenir el desgaste prematuro (osteoartritis). El objetivo principal es mantener intacto el cartílago articular, un tejido esencial que actúa como protección frente al roce y la presión, evitando el daño directo sobre el hueso, que carece de esta capacidad de resistencia.
Para lograrlo, resulta imprescindible conservar en buen estado otras estructuras clave de la articulación:
- Meniscos: actúan como amortiguadores naturales, reduciendo el impacto sobre el cartílago.
- Ligamentos: proporcionan la estabilidad necesaria para que la rodilla funcione de forma segura y equilibrada.
En este contexto, la cirugía de ligamentos no solo busca recuperar la estabilidad, sino también proteger indirectamente los meniscos y el cartílago articular. Esta cadena de protección es esencial:
la estabilidad ligamentosa preserva los meniscos, los meniscos amortiguan las cargas, y el cartílago protege el hueso.
Gracias a este enfoque integral, es posible retrasar o prevenir la aparición de artrosis de rodilla, manteniendo la articulación activa durante más tiempo.