La cirugía se reserva para una minoría de casos: pacientes con síntomas crónicos de más de 6-12 meses que no han respondido a un programa completo y bien realizado de fisioterapia, ejercicio excéntrico y terapias complementarias, y cuya calidad de vida o rendimiento deportivo se ve gravemente limitado. La técnica quirúrgica busca eliminar el tejido degenerado y estimular la regeneración del tendón sano, con una recuperación posterior que puede prolongarse varios meses.