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Tendinopatía del tendón rotuliano

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Introducción

La tendinopatía rotuliana, conocida popularmente como «rodilla de saltador», es una lesión por sobrecarga muy frecuente en deportistas. Esta guía profundiza, en un lenguaje claro y accesible, en aspectos clave de esta patología: qué ocurre realmente en el tendón, por qué el ejercicio excéntrico es tan importante, y cuándo el tratamiento conservador puede no ser suficiente. El contenido es informativo y no sustituye la valoración de su médico especialista.

1. ¿Qué es exactamente una tendinopatía rotuliana y en qué se diferencia de una tendinitis?

La tendinopatía rotuliana es un término que engloba el conjunto de alteraciones degenerativas del tendón rotuliano, generalmente sin un componente inflamatorio significativo. Se diferencia de la «tendinitis» (un término más antiguo y menos preciso) en que esta última sugiere una inflamación activa, mientras que en la mayoría de los casos lo que realmente ocurre es una degeneración progresiva de las fibras del tendón por sobreuso, sin inflamación clásica. Por eso, hoy en día los especialistas prefieren el término «tendinopatía».

2. ¿Por qué se la conoce como "rodilla de saltador" y qué deportes son los más afectados?

Recibe este nombre porque es especialmente frecuente en deportes que implican saltos repetidos y aterrizajes con carga, ya que estos gestos generan una tensión muy elevada sobre el tendón rotuliano. Los deportes más asociados son el baloncesto, el voleibol, el atletismo (especialmente saltos y velocidad) y otros deportes con cambios de dirección y saltos frecuentes, como el fútbol o el tenis.

3. ¿Qué ocurre realmente en el tejido del tendón cuando aparece esta lesión?

Cuando el tendón se somete a una carga repetida superior a su capacidad de recuperación, las fibras de colágeno que lo componen comienzan a desorganizarse y degenerarse. Aparecen microrroturas, aumento de sustancia entre las fibras y crecimiento de pequeños vasos sanguíneos anómalos (neovascularización), lo que debilita la estructura del tendón y lo hace más vulnerable ante nuevas cargas.

4. ¿Cuáles son los primeros signos de alarma que no deberíamos ignorar?

Los primeros signos suelen ser leves y fáciles de pasar por alto: una molestia puntual justo debajo de la rótula al iniciar el ejercicio que desaparece con el calentamiento, ligera rigidez por la mañana o tras estar sentado un rato, y una sensación de tensión en la zona tras entrenamientos intensos. Ignorar estas señales iniciales es habitual, pero es precisamente en esta fase cuando el tratamiento resulta más sencillo y eficaz.

5. ¿Qué factores de riesgo aumentan la probabilidad de desarrollar esta tendinopatía?

Entre los principales factores de riesgo se encuentran un aumento brusco en el volumen o intensidad del entrenamiento, jugar o entrenar sobre superficies muy duras, un calentamiento insuficiente, desequilibrios o rigidez en el cuádriceps y los isquiotibiales, un exceso de peso corporal, y factores biomecánicos individuales como la altura de la rótula o la alineación de la pierna.

6. ¿Por qué los ejercicios excéntricos son la base del tratamiento de esta lesión?

Los ejercicios excéntricos —aquellos en los que el músculo se alarga mientras se contrae, como bajar lentamente en una sentadilla— estimulan al tendón a reorganizar sus fibras de colágeno y mejorar su capacidad de carga. Numerosos estudios han demostrado que este tipo de trabajo, realizado de forma progresiva y constante, es más eficaz que el reposo absoluto para regenerar la estructura del tendón a medio plazo.

7. ¿Qué papel juegan las ondas de choque y el PRP en el tratamiento?

Las ondas de choque son una terapia que aplica energía mecánica sobre el tendón para estimular su proceso de reparación y reducir el dolor, especialmente útil en casos crónicos que no mejoran solo con ejercicio. El plasma rico en plaquetas (PRP) consiste en inyectar factores de crecimiento extraídos de la propia sangre del paciente directamente en la zona dañada, con el objetivo de favorecer la regeneración del tejido. Ambas opciones se utilizan como complemento a la fisioterapia, no como sustituto.

8. ¿Es compatible seguir entrenando o hay que parar por completo la actividad deportiva?

En la mayoría de los casos no es necesario el reposo absoluto. Se recomienda una modificación de la carga: reducir temporalmente los gestos de mayor impacto (saltos, sprints) y mantener actividad de bajo impacto como bicicleta o natación, combinada con el programa de ejercicios excéntricos. La regla habitual es que un dolor leve durante el ejercicio, que no aumenta progresivamente ni persiste muchas horas después, es tolerable; un dolor intenso o que empeora indica que hay que reducir la carga.

9. ¿Cuándo se considera que una tendinopatía rotuliana se ha cronificado?

Se considera crónica cuando los síntomas persisten más de 3 meses a pesar de un tratamiento conservador adecuado (ejercicio excéntrico bien pautado, modificación de carga y, en muchos casos, terapias complementarias). En esta fase, el tendón presenta cambios estructurales más establecidos y la recuperación se vuelve más lenta, por lo que suele ser necesario intensificar el tratamiento o valorar terapias adicionales como las ondas de choque o el PRP.

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