Desgarros del glúteo medio
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Introducción
El glúteo medio es, junto al glúteo menor, el principal estabilizador de la cadera durante la marcha. Sus desgarros —a menudo llamados el «manguito rotador de la cadera» por su parecido conceptual con las roturas del hombro— son una causa frecuente e infradiagnosticada de dolor lateral de cadera, sobre todo en mujeres a partir de los 50 años.
1. ¿Qué es el glúteo medio y cuál es su función?
El glúteo medio es un músculo abanico situado en la cara lateral de la cadera, que se inserta mediante un tendón robusto en el trocánter mayor del fémur, en dos zonas conocidas como faceta anterior y faceta lateral. Junto al glúteo menor, es el principal abductor de la cadera, el músculo que separa la pierna hacia fuera.
Su función más importante, sin embargo, es la estabilización pélvica durante la marcha: en cada paso de apoyo, el glúteo medio del lado que soporta el peso evita que la pelvis del lado contrario caiga. Cuando este tendón falla, aparece la característica cojera de Trendelenburg.
2. ¿Qué son exactamente los desgarros del glúteo medio?
Son lesiones del tendón de inserción del glúteo medio en el trocánter mayor, que abarcan un espectro de gravedad: desde una tendinopatía (degeneración sin rotura franca), pasando por desgarros parciales, hasta la rotura completa del tendón, con o sin retracción.
Al igual que ocurre en el hombro, el tendón puede desgastarse de forma progresiva durante años antes de romperse del todo, lo que explica por qué muchos pacientes refieren dolor lateral de cadera de larga evolución antes de que se diagnostique un desgarro real.
3. ¿Cuáles son las causas más comunes de esta lesión?
La causa más frecuente es la degeneración tendinosa relacionada con la edad, favorecida por la menor vascularización del tendón con los años; por eso es especialmente prevalente en mujeres mayores de 50 años. La sobrecarga mecánica crónica (caminar mucho, subir escaleras, ciertos deportes) acelera este proceso degenerativo.
También puede producirse de forma traumática aguda, tras una caída sobre la cadera, o como complicación de una cirugía previa de cadera, incluida la colocación de una prótesis, en la que el abordaje quirúrgico puede debilitar la inserción del tendón.
4. ¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
El síntoma principal es un dolor persistente en la cara externa de la cadera, que empeora al tumbarse sobre ese lado, al caminar distancias largas o al subir escaleras. Es habitual que el dolor lleve meses o años de evolución antes de la consulta.
Cuando el desgarro es completo, aparece debilidad clara para separar la pierna y una cojera característica —la marcha de Trendelenburg—, en la que la pelvis cae hacia el lado no afectado cada vez que el paciente apoya la pierna dañada.
5. ¿Cómo se diagnostica un desgarro del glúteo medio?
La exploración física incluye el test de Trendelenburg y la valoración de la fuerza de abducción resistida, que suele reproducir el dolor o evidenciar debilidad. Estos hallazgos ya orientan firmemente el diagnóstico.
La prueba de confirmación es la resonancia magnética, que permite ver con precisión el grado de afectación del tendón, si existe retracción y el estado del propio músculo (la llamada infiltración grasa), un dato clave para decidir el tratamiento más adecuado.
6. ¿Qué grados de desgarro existen?
Se distinguen tres grados principales: la tendinopatía, en la que el tendón está degenerado pero íntegro; el desgarro parcial, que puede afectar a la cara profunda (articular) o superficial (bursal) del tendón sin llegar a romperlo del todo; y la rotura completa, en la que el tendón se separa totalmente del hueso, con frecuencia con retracción.
Cuanto mayor es el grado y más tiempo lleva evolucionando sin tratar, mayor es el riesgo de que el músculo sufra una degeneración grasa irreversible, lo que empeora el pronóstico incluso si posteriormente se repara quirúrgicamente.
7. ¿Qué tratamiento conservador existe para estas lesiones?
En la tendinopatía y en los desgarros parciales, el tratamiento conservador suele ser eficaz: fisioterapia específica de fortalecimiento del glúteo medio y de control pélvico, antiinflamatorios para el dolor y modificación temporal de la actividad.
Cuando el dolor no cede, se puede añadir una infiltración de corticoide (alivio rápido pero puntual) o de plasma rico en plaquetas, que favorece la regeneración del tendón en los casos de tendinopatía o desgarro parcial poco evolucionado.