Ligamento anterolateral
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Introducción
El ligamento anterolateral (LAL) es una estructura de refuerzo situada en la parte externa de la rodilla que juega un papel clave en el control de la rotación. Cuando se produce una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), la inestabilidad resultante puede tener un importante componente rotacional que no siempre se corrige solo con la reconstrucción del LCA. En esos casos, la reconstrucción del ligamento anterolateral puede ser determinante para devolver la estabilidad completa a la rodilla.
1. ¿Qué es el ligamento anterolateral?
El ligamento anterolateral es una banda fibrosa que discurre desde el borde distal del epicóndilo femoral lateral hasta la mitad de la distancia entre el tubérculo de Gerdy y la cabeza del peroné, en la cara externa de la tibia. Tiene una longitud media de 34 mm y un ancho de unos 8 mm.
Su función es controlar la rotación externa de la tibia durante los movimientos de flexo-extensión de la rodilla. Cuando la rodilla se dobla y se extiende, existe siempre un componente rotacional que genera un estrés mecánico significativo en la zona anterolateral, que este ligamento está encargado de contener.
2. ¿Cuándo se lesiona el ligamento anterolateral?
El ligamento anterolateral suele lesionarse en el mismo contexto que la rotura del ligamento cruzado anterior. La causa más habitual es un traumatismo por torsión con el pie fijo en el suelo, como al frenar bruscamente, cambiar de dirección o aterrizar mal tras un salto, situaciones muy típicas en deportes como el fútbol, el baloncesto o el esquí. Esto provoca un movimiento combinado de rotación interna de la tibia y valgo de rodilla que tensiona en exceso esta estructura situada en la cara externa de la articulación.
Es importante saber que la lesión aislada del ligamento anterolateral es poco frecuente: en la mayoría de los casos aparece asociada a una rotura del ligamento cruzado anterior, ya que ambas estructuras trabajan juntas para controlar la estabilidad rotacional de la rodilla. Por eso, ante una rotura del cruzado anterior con inestabilidad rotacional marcada, el especialista valora también el estado del ligamento anterolateral antes de decidir el tratamiento.
3. ¿Cómo se diagnostica la lesión del ligamento anterolateral?
Clínicamente, su lesión se sospecha cuando la inestabilidad de rodilla producida por la rotura del LCA tiene un marcado componente rotacional —es decir, la rodilla «da vuelcos» en los gestos de giro o pivotaje. La exploración física, la resonancia magnética y el análisis dinámico mediante sistemas de biomecánica objetiva como el Go5D permiten cuantificar este componente rotacional y decidir si es necesaria la reconstrucción del LAL.