Inyecciones intraarticulares: indicaciones basadas en estudios médicos
Ante una artrosis de rodilla, no todas las infiltraciones ofrecen el mismo resultado ni sirven para el mismo objetivo. Con tantas opciones disponibles —plasma rico en plaquetas, corticoides, ácido hialurónico, hidrogeles o células madre—, elegir bien marca la diferencia entre un alivio real y una expectativa frustrada. Este documento ordena las alternativas según lo que realmente respalda la evidencia científica más reciente, con el mismo rigor con el que las valoraríamos en consulta: qué ofrece cada una, en qué plazo, y para qué perfil de paciente tiene más sentido.
1. Plasma rico en plaquetas (PRP)
Es, en promedio, el tratamiento inyectable que ofrece mejor alivio del dolor y mejoría funcional a medio plazo, especialmente entre 3 y 12 meses, en comparación con corticoides, ácido hialurónico o placebo. El beneficio parece más probable en una artrosis leve o moderada que en una rodilla muy deteriorada, y varias revisiones comparativas lo sitúan como la opción con mejores resultados globales —aunque los protocolos de preparación del PRP varían mucho entre clínicas, lo que dificulta comparar estudios entre sí. Una guía de la AAPM&R publicada en abril de 2026 recomienda considerarlo en pacientes con artrosis leve-moderada (grados I-III de Kellgren-Lawrence) que continúan con síntomas pese al tratamiento conservador.
2. Corticoides intraarticulares
Son generalmente la mejor opción para obtener un alivio rápido, sobre todo cuando hay un brote inflamatorio, derrame articular o dolor intenso. El efecto suele comenzar en pocos días, pero habitualmente es corto, de apenas varias semanas de duración, por lo que no suelen ser la mejor opción para mantener la mejoría durante muchos meses. Conviene evitar infiltraciones repetidas con demasiada frecuencia, especialmente en personas con diabetes, riesgo de infección o daño articular avanzado.
3. Ácido hialurónico
Puede producir una mejoría moderada y más lenta, generalmente a lo largo de algunos meses, en ciertos pacientes. Sin embargo, los resultados son inconsistentes: unas personas responden bien y otras prácticamente nada. Por ello las guías discrepan entre sí, y organizaciones como la ACR y la AAOS no recomiendan su uso rutinario. Puede considerarse cuando no se toleran otros tratamientos o cuando se busca evitar los corticoides, pero en promedio no parece superar al PRP.
4. PRP combinado con ácido hialurónico
Algunos metaanálisis encuentran resultados iguales o incluso algo mejores que con PRP en solitario, especialmente en dolor y función a medio plazo. Sin embargo, todavía no está claro si la diferencia compensa el mayor coste y la variabilidad de los protocolos combinados, por lo que su indicación debe valorarse caso por caso.
5. Hidrogel de poliacrilamida (como Arthrosamid)
Los estudios iniciales muestran una mejoría potencialmente prolongada, pero existe menos evidencia independiente y menos ensayos comparativos de alta calidad que con el PRP, los corticoides o el ácido hialurónico. Por ahora no puede afirmarse que sea superior al PRP; se trata de una alternativa prometedora, pero todavía en construcción desde el punto de vista de la evidencia científica.
6. Células madre o concentrado de médula ósea
No han demostrado de manera consistente ser mejores que el PRP. Son tratamientos caros, poco estandarizados y no se ha probado que regeneren de forma fiable el cartílago articular. No serían la primera elección fuera de un ensayo clínico controlado.
Conclusión práctica
- Mejor resultado medio a 6-12 meses: plasma rico en plaquetas (PRP).
- Mejor alivio rápido de un brote inflamatorio: corticoide intraarticular.
- Alternativa con respuesta variable: ácido hialurónico.
- Prometedor, pero con evidencia aún limitada: hidrogel de poliacrilamida (Arthrosamid).
- No recomendado de rutina: células madre, exosomas, proloterapia u ozono.
Limitaciones importantes
Ninguna infiltración cura la artrosis ni reconstruye de forma demostrada el cartílago dañado. En artrosis avanzada, con deformidad importante y dolor continuo, las infiltraciones suelen funcionar peor; en ese escenario, la valoración para una prótesis puede ofrecer resultados más previsibles. La elección entre estas opciones también depende de factores individuales: el grado radiológico de la artrosis, la presencia de derrame articular, la diabetes, el tratamiento con anticoagulantes y la respuesta a tratamientos previos.