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Hidrogeles inyectables

Más allá de las infiltraciones clásicas de corticoides o ácido hialurónico, en los últimos años han surgido nuevos hidrogeles inyectables diseñados para prolongar el alivio del dolor articular, ya sea mediante un efecto mecánico duradero o mediante una viscosuplementación más sofisticada. En este apartado analizamos tres de ellos —Arthrosamid, Noltrex y los hidrogeles derivados del ácido hialurónico— con el mismo rigor: explicando su mecanismo, su uso clínico y, sobre todo, qué dice realmente la evidencia científica disponible para cada uno, que no es la misma en los tres casos.

Arthrosamid

¿En qué consiste la técnica?

Arthrosamid es un hidrogel de poliacrilamida inyectable (iPAAG), compuesto por un 97,5% de agua estéril y un 2,5% de poliacrilamida reticulada. A diferencia del ácido hialurónico o el PRP, que el organismo reabsorbe en semanas o meses, se trata de un implante no biodegradable que se integra de forma permanente en la membrana sinovial de la articulación.

Se administra mediante una única inyección intraarticular (habitualmente 6 ml) realizada por un especialista cualificado —cirujano ortopédico o reumatólogo— en un acto ambulatorio. Cuenta con marcado CE en Europa para el tratamiento sintomático de la artrosis de rodilla en adultos.

¿Para qué se utiliza?

Está indicado en la artrosis sintomática de rodilla, de moderada a severa, especialmente en pacientes en los que el tratamiento convencional (analgésicos, ácido hialurónico, corticoides) resulta insuficiente y que desean retrasar o evitar la cirugía. Es, de los tres hidrogeles aquí descritos, el que cuenta con el respaldo científico más sólido y mejor documentado: el estudio prospectivo abierto «IDA» y su extensión, publicados en revistas revisadas por pares, muestran una reducción del dolor estadísticamente significativa en la escala WOMAC mantenida a 1, 2, 3 y hasta 4 años tras una única inyección, sin eventos adversos graves relacionados con el hidrogel en los ensayos realizados —los efectos secundarios más frecuentes fueron dolor o inflamación local, generalmente transitorios—. Aun así, conviene matizar que la mayor parte de esta evidencia procede de estudios abiertos, de extensión y patrocinados por el fabricante, con un seguimiento todavía corto si se compara con las décadas de experiencia de otras técnicas articulares; al tratarse de un implante permanente y no biodegradable, es importante informar al paciente sobre la ausencia de reversibilidad y sobre la conveniencia de contar, en el futuro, con ensayos comparativos independientes a más largo plazo.

Noltrex

¿En qué consiste la técnica?

Noltrex es, igual que Arthrosamid, un hidrogel sintético de poliacrilamida reticulada no biodegradable, en ocasiones formulado con iones de plata, que actúa como relleno y lubricante articular. Comparte el mismo principio mecánico general —aumentar la viscosidad del líquido sinovial y amortiguar la carga articular— pero procede de un fabricante y una formulación distintos.

Se aplica mediante inyección intraarticular, en pauta única o repetida según el protocolo del fabricante, y se ha utilizado tanto en la rodilla como en otras articulaciones.

¿Para qué se utiliza?

Se plantea como alternativa a la viscosuplementación convencional en la artrosis sintomática, sobre todo cuando el ácido hialurónico ha fracasado o está contraindicado. Aquí es donde el rigor científico obliga a ser especialmente claros: una revisión de evidencia del servicio Preevid (Murciasalud) concluyó de forma explícita que no se identificaron ensayos clínicos que evaluaran la eficacia de las inyecciones intraarticulares de este polímero de poliacrilamida en artrosis de rodilla, lo que impedía en ese momento establecer comparaciones, ni siquiera indirectas, con el ácido hialurónico o el PRP. Desde entonces se ha registrado al menos un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo (suero salino) para evaluar formulaciones de este hidrogel con iones de plata, lo que indica que la evidencia independiente está todavía en construcción. En la práctica, esto significa que Noltrex debe presentarse al paciente como una tecnología con un mecanismo de acción plausible y datos preliminares, pero con un respaldo científico independiente considerablemente más limitado que el de Arthrosamid, y su indicación debe acompañarse de expectativas ajustadas a esa realidad.

Hidrogeles derivados del ácido hialurónico

¿En qué consiste la técnica?

Los hidrogeles de ácido hialurónico —desde las formulaciones lineales clásicas hasta los geles de alto peso molecular doblemente reticulados— constituyen la base histórica de la viscosuplementación articular, con el objetivo de restaurar la viscoelasticidad del líquido sinovial, disminuida en la artrosis.

El tratamiento consiste en una serie de infiltraciones intraarticulares —entre una y cinco, según el producto y su peso molecular— que puede repetirse en ciclos cada 6 a 12 meses. Las formulaciones reticuladas de alto peso molecular buscan precisamente reducir el número de inyecciones necesarias y prolongar el efecto.

¿Para qué se utiliza?

Se emplea en la artrosis de rodilla, cadera u hombro leve a moderada, y en la artrosis femoropatelar, generalmente como segunda línea tras el fracaso de analgésicos, antiinflamatorios y ejercicio terapéutico. Es, de los tres hidrogeles tratados en este documento, el que concentra el debate científico más intenso y mejor documentado: guías como la de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS, 2021) o la del Colegio Americano de Reumatología (ACR/Arthritis Foundation, 2019) desaconsejan su uso rutinario en la artrosis sintomática de rodilla —y de forma más contundente en cadera—, y el instituto británico NICE tampoco lo recomienda; en cambio, la sociedad internacional OARSI mantiene una recomendación condicional según el perfil de cada paciente, y guías más antiguas (Cochrane, EULAR, ESCEO) sí respaldaban su empleo. Un metaanálisis publicado en el BMJ en 2022, con 169 ensayos y más de 21.000 pacientes, encontró una reducción del dolor frente a placebo de escasa relevancia clínica, junto con una tasa ligeramente superior de efectos adversos graves. Algunos datos sugieren que las formulaciones reticuladas de alto peso molecular podrían ofrecer un efecto más duradero con menos inyecciones que las lineales de bajo peso molecular, aunque los ensayos comparativos independientes siguen siendo limitados. En conjunto, la viscosuplementación con ácido hialurónico sigue siendo una opción legítima de segunda línea para determinados pacientes, pero debe ofrecerse con expectativas realistas y siempre integrada en un plan que incluya ejercicio terapéutico y control de la carga articular, nunca como tratamiento aislado o de primera elección.

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