Biomecánica y prevención de lesiones
La mayoría de las lesiones del aparato locomotor no aparecen por azar: responden a patrones de movimiento, cargas y desequilibrios que a menudo pasan desapercibidos para el ojo humano. La incorporación de tecnología avanzada al estudio de la biomecánica permite detectar estos factores de riesgo antes de que se conviertan en lesión, y diseñar soluciones personalizadas como las ortesis a medida. En este apartado explicamos el análisis biomecánico asistido por inteligencia artificial y las ortesis a medida, dos pilares de la prevención moderna.
Análisis biomecánico asistido por IA
¿En qué consiste la técnica?
El análisis biomecánico asistido por inteligencia artificial combina captura de movimiento (2D o 3D), plataformas de fuerza, electromiografía y sensores vestibles con algoritmos de aprendizaje automático capaces de identificar patrones de movimiento anómalos, asimetrías y signos de fatiga que preceden a una lesión, mucho antes de que resulten evidentes clínicamente.
El proceso parte de una valoración basal del movimiento —por ejemplo, mediante tareas de salto y aterrizaje o análisis de la marcha— que se compara después con la monitorización continua durante el entrenamiento o la actividad diaria. Los sistemas de inteligencia artificial cruzan estos datos con el historial físico del paciente para generar alertas de riesgo, que se integran en la toma de decisiones junto con el equipo médico y de readaptación física.
¿Para qué se utiliza?
Se utiliza en la prevención de lesiones de rodilla (como la rotura del ligamento cruzado anterior) en deportes de equipo, en el control de cargas de entrenamiento en deportistas de alto rendimiento, en la valoración de la calidad del movimiento tras una lesión y como apoyo en las decisiones de retorno seguro a la actividad deportiva. Centros de referencia como el Instituto de Biomecánica de Valencia han desarrollado plataformas capaces de analizar hasta 50 parámetros distintos en un salto con giro, correlacionados con el riesgo de lesión de rodilla, y organizaciones deportivas profesionales emplean cada vez más sistemas de monitorización basados en aprendizaje automático para gestionar la fatiga y la carga de sus atletas. Aun así, conviene señalar —con honestidad científica— que gran parte de la evidencia publicada sobre la capacidad predictiva individual de estos sistemas es todavía observacional y está en desarrollo; los propios especialistas insisten en que los datos, por sí solos, no previenen lesiones: su valor depende de una interpretación clínica experta e integrada.
Ortesis a medida
¿En qué consiste la técnica?
Una ortesis a medida —habitualmente una plantilla plantar personalizada— es un dispositivo diseñado a partir de un estudio biomecánico individualizado de la pisada, en estática y en dinámica, y fabricado a partir de un molde o un escáner tridimensional del pie del paciente.
El proceso incluye un análisis baropodométrico de la marcha y la carrera, la toma de molde o escaneo del pie, y la selección de materiales según la corrección necesaria (amortiguación, soporte o descarga de zonas de presión). Tras la entrega, se recomienda un seguimiento periódico, ya que el pie es una estructura dinámica que puede requerir ajustes con el tiempo.
¿Para qué se utiliza?
Están indicadas en la fascitis plantar, el síndrome de dolor patelofemoral (rodilla del corredor), las deformidades estructurales del pie —tanto en niños como en adultos—, el pie diabético para descarga de zonas de riesgo, y en lesiones deportivas por sobrecarga relacionadas con alteraciones de la pisada. La evidencia científica confirma que las ortesis plantares a medida pueden modificar de forma objetiva la velocidad de pronación y supinación, la rotación interna de tibia y rodilla, el pico de impacto en el miembro inferior y el momento de activación de la musculatura de la pierna durante la marcha y la carrera. El respaldo clínico es especialmente sólido en la fascitis plantar y el dolor patelofemoral, mientras que en el ámbito de las deformidades infantiles del pie las revisiones de agencias de evaluación de tecnologías sanitarias describen una evidencia más limitada y heterogénea, lo que refuerza la necesidad de una prescripción individualizada —nunca genérica— basada en el estudio biomecánico de cada paciente.