Técnicas quirúrgicas
Tipos de operaciones para la prótesis parcial de rodilla
1. ¿Qué es una prótesis parcial de rodilla?
Es un tipo de prótesis que sustituye únicamente uno de los compartimentos de carga de la rodilla, generalmente el interno (el más frecuentemente afectado por la artrosis), dejando intactos el resto de la articulación, incluidos los ligamentos cruzados, el compartimento contrario y la articulación femoropatelar. Está pensada para tratar un desgaste localizado sin necesidad de sustituir toda la rodilla.
2. ¿Qué pacientes son candidatos a esta prótesis?
Son candidatos los pacientes con artrosis limitada a un único compartimento, generalmente el interno o, con menor frecuencia, el externo, que mantienen una buena movilidad de la rodilla, los ligamentos cruzados intactos y una alineación de la pierna no demasiado desviada. Suele ser una opción adecuada en personas de mediana edad o mayores con desgaste localizado y un nivel de actividad moderado.
3. ¿Cómo se diferencia esta prótesis de la prótesis patelofemoral?
Ambas son prótesis parciales de rodilla, pero actúan en zonas distintas:
- Prótesis parcial: sustituye uno de los dos compartimentos de carga (interno o externo), que soportan el peso del cuerpo al caminar.
- Prótesis patelofemoral: actúa sobre la articulación entre la rótula y el fémur, una zona que no soporta peso de carga de la misma forma, sino que se activa al flexionar y extender la rodilla.
4. ¿Cómo se diagnostica si la artrosis está limitada a un solo compartimento?
El diagnóstico se basa en radiografías específicas realizadas en carga (de pie), que muestran con claridad si el espacio articular está reducido únicamente en un compartimento, y en muchos casos se complementa con resonancia magnética para valorar el estado del cartílago y de los ligamentos cruzados. Esta confirmación es esencial, ya que la prótesis solo está indicada cuando el resto de la rodilla está sano.
5. ¿Qué ventajas tiene esta prótesis frente a una prótesis total de rodilla?
Al conservar los ligamentos cruzados y la mayor parte del hueso propio, esta prótesis ofrece habitualmente una recuperación más rápida, menor pérdida de sangre durante la cirugía, una sensación más natural de la rodilla al caminar, y una mayor capacidad de flexión en comparación con una prótesis total. También suele requerir una hospitalización más corta.
6. ¿Qué limitaciones tiene este tipo de prótesis?
La principal limitación es que, si la artrosis progresa con el tiempo en el compartimento contrario o en la zona femoropatelar, puede ser necesaria una segunda cirugía para convertir esta prótesis parcial en una prótesis total. Por ello, es fundamental una selección adecuada del paciente, ya que indicarla en personas con un desgaste más generalizado de lo esperado reduce sus posibilidades de éxito a largo plazo.
7. ¿En qué consiste la cirugía de colocación de esta prótesis?
La intervención se realiza con una incisión más pequeña que en una prótesis total, ya que solo es necesario acceder al compartimento dañado. El cirujano retira el cartílago y hueso deteriorado de esa zona concreta y coloca los componentes protésicos —generalmente metálicos en el fémur y la tibia, con un inserto de polietileno entre ambos— preservando intacto el resto de la articulación.
8. ¿Cuánto dura la recuperación tras esta cirugía?
La recuperación suele ser notablemente más rápida que con una prótesis total. La mayoría de los pacientes caminan con ayuda de muletas o andador en las primeras 24-48 horas, y muchos recuperan una marcha bastante normal en torno a las 3-4 semanas. La recuperación funcional completa, con buena fuerza y movilidad, suele alcanzarse entre los 2 y los 3 meses.
9. ¿Cuánto tiempo dura una prótesis parcial antes de necesitar un recambio?
La duración media de una prótesis parcial bien indicada suele oscilar entre 10 y 15 años, aunque algunos estudios muestran resultados favorables incluso más allá de ese plazo en pacientes seleccionados correctamente. La duración depende de factores como el peso del paciente, su nivel de actividad física y la evolución de la artrosis en el resto de la rodilla.
10. ¿Qué cuidados se recomiendan tras la colocación de esta prótesis?
Se recomienda mantener un peso corporal saludable para reducir la carga sobre la articulación, practicar ejercicio de bajo impacto de forma regular como caminar, nadar o ir en bicicleta, seguir el programa de fisioterapia indicado tras la cirugía para recuperar fuerza y movilidad, y acudir a las revisiones periódicas con el traumatólogo para vigilar el estado de la prótesis y del resto de la rodilla con el paso del tiempo.