Ligamento cruzado anterior
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Introducción
El ligamento cruzado anterior (LCA) es uno de los pilares fundamentales de la estabilidad de la rodilla. Su rotura es una de las lesiones deportivas más frecuentes y, si no se trata adecuadamente, puede provocar inestabilidad crónica, roturas meniscales y deterioro progresivo del cartílago articular.
En nuestra institución, la reconstrucción del LCA se realiza mediante técnicas artroscópicas mínimamente invasivas desde el año 1983 con excelentes resultados a largo plazo.
Los estudios médicos marcan un plazo óptimo de 14 semanas para proceder a su reconstrucción.
1. ¿Qué es el ligamento cruzado anterior?
El ligamento cruzado anterior (LCA) es un ligamento de pequeño tamaño, pero de gran importancia funcional. Está situado en el interior de la articulación de la rodilla. Junto con el ligamento cruzado posterior, forma el pivote central de la rodilla y controla el desplazamiento de la tibia sobre el fémur en sentido anteroposterior y rotacional.
Sus funciones principales son evitar que el fémur se desplace hacia delante sobre la tibia y estabilizar la rodilla en los movimientos de giro.
2. ¿Es frecuente la rotura del LCA?
Sí, es una de las lesiones ligamentosas más frecuentes. La prevalencia se estima en 0,30 casos por cada 1.000 habitantes al año en la población general, aunque es notablemente mayor en deportes de contacto y pivotaje como el fútbol, el baloncesto o el esquí. En España, la Asociación Española de Artroscopia estima que se realizan más de 16.000 plastias de LCA al año. Una de cada cinco artroscopias de rodilla tiene como objetivo la reconstrucción del LCA.
Las mujeres deportistas tienen entre 2 y 8 veces más riesgo de sufrir una rotura de LCA que los hombres que practican los mismos deportes, debido a diferencias anatómicas, hormonales y neuromusculares.
Fuente: Arthrex
3. ¿Cómo se diagnostica una rotura del LCA?
El diagnóstico comienza con la historia clínica: antecedente de traumatismo con torcedura de rodilla, seguido de dolor intenso e inflamación rápida (hemartrosis) en las primeras horas. La punción de la articulación con hemartros implica rotura del LCA en el 80% de los casos. La exploración clínica con maniobras específicas (cajón anterior, Lachman, pívot shift) y la resonancia magnética (RMN) confirman el diagnóstico.
Diagnóstico de la lesión de Ligamento Cruzado Anterior (Orthopedia)
Fuente: Arthrex
4. ¿Qué pasa si no se opera un LCA roto?
La respuesta depende de cada persona. En pacientes activos y deportistas, una rodilla con LCA roto está predispuesta a episodios de inestabilidad, roturas meniscales y deterioro del cartílago articular. Los estudios demuestran que entre el 60% y el 90% de los pacientes no operados desarrollan cambios degenerativos radiológicos en un plazo de 10-15 años.
El LCA roto no puede repararse por sí solo: sus fibras no tienen la capacidad de cicatrizar de forma funcional. Por eso, cuanto más tiempo se retrasa la cirugía en pacientes con inestabilidad, mayor es el riesgo de daño articular irreversible.
5. ¿Hay que operar siempre que se rompe el LCA?
No siempre, pero en la mayoría de los casos la cirugía es la mejor opción. En nuestra clínica recomendamos sistemáticamente la cirugía de reconstrucción del LCA en pacientes menores de 40 años con signos clínicos de inestabilidad articular. En mayores de 40 años, la indicación quirúrgica se matiza en función del nivel de actividad, la presencia de signos degenerativos en la articulación y las expectativas funcionales del paciente.
En personas con bajo nivel de actividad y sin manifestaciones de inestabilidad, puede valorarse un tratamiento conservador. No obstante, si en el futuro aparecieran episodios de inestabilidad, debería reconsiderarse la cirugía, ya que la rodilla inestable daña progresivamente el cartílago y los meniscos.