La prótesis se considera cuando la lesión del cartílago ha evolucionado a una artrosis patelofemoral severa que genera dolor incapacitante, no responde a ningún tratamiento conservador ni a cirugías menos invasivas, y afecta gravemente a la calidad de vida del paciente. En esos casos puede colocarse una prótesis parcial (solo el compartimento patelofemoral) o total de rodilla, según el estado general de la articulación. Suele ser el último recurso, reservado principalmente para pacientes mayores de 55-60 años.