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Rotura del tendón rotuliano

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Introducción

La rotura del tendón rotuliano es una lesión grave que interrumpe el mecanismo extensor de la rodilla y suele requerir cirugía. Esta guía responde, en un lenguaje claro y accesible, a las preguntas más habituales sobre esta lesión: cómo se produce, cómo se diagnostica, en qué consiste el tratamiento quirúrgico y qué se puede esperar de la recuperación. El contenido es informativo y no sustituye la valoración de su médico especialista.

1. ¿Qué es una rotura del tendón rotuliano?

Es la rasgadura completa o parcial del tendón que une la rótula con la tibia, interrumpiendo la continuidad del mecanismo extensor de la rodilla. Cuando la rotura es completa, la persona pierde la capacidad de extender activamente la pierna, ya que la fuerza del cuádriceps deja de transmitirse hacia la tibia.

2. ¿Cuáles son las causas más frecuentes de esta lesión?

La causa más habitual es un traumatismo indirecto, típicamente al aterrizar mal de un salto o al intentar frenar una caída con la rodilla flexionada y el pie fijo en el suelo, generando una contracción brusca del cuádriceps que supera la resistencia del tendón. También puede producirse por un golpe directo sobre la zona, o como consecuencia de una tendinopatía rotuliana crónica no tratada, que debilita progresivamente el tendón hasta que cualquier esfuerzo provoca la rotura.

3. ¿Qué factores aumentan el riesgo de sufrir esta rotura?

Entre los principales factores de riesgo se encuentran tener una tendinopatía rotuliana previa de larga duración, el uso prolongado de corticoides (tanto orales como infiltrados directamente en el tendón), ciertas enfermedades sistémicas como la diabetes o la insuficiencia renal crónica, y, con menor frecuencia, cirugías previas en la rodilla que hayan debilitado la zona, como la extracción de injerto para una reconstrucción de ligamento cruzado.

4. ¿Cuáles son los síntomas que indican una rotura del tendón rotuliano?

Los síntomas suelen ser muy evidentes: dolor intenso y repentino en la parte delantera de la rodilla en el momento de la lesión, sensación de «chasquido» o de que algo se ha roto, incapacidad para extender la rodilla o mantenerse de pie sobre esa pierna, hinchazón rápida e importante, y, a la palpación, un hueco o depresión en la zona donde debería estar el tendón, con la rótula desplazada hacia arriba.

5. ¿Cómo se diagnostica esta lesión?

El diagnóstico se basa inicialmente en la exploración física, donde el médico valora la incapacidad de extensión activa de la rodilla y puede palpar el defecto en el tendón. La radiografía es útil porque muestra una posición anormalmente alta de la rótula (signo característico de esta rotura). La ecografía y, sobre todo, la resonancia magnética confirman el diagnóstico, determinan si la rotura es completa o parcial, y ayudan a planificar la cirugía.

6. ¿Esta lesión siempre requiere cirugía?

En la gran mayoría de los casos sí. Una rotura completa del tendón rotuliano no cicatriza por sí sola debido a la tensión constante que ejerce el cuádriceps, por lo que se necesita reparación quirúrgica para restaurar la continuidad del mecanismo extensor. Únicamente algunas roturas parciales muy pequeñas, en las que se conserva la capacidad de extensión de la rodilla, pueden valorarse para tratamiento conservador, siempre bajo supervisión estrecha del especialista.

7. ¿Se puede prevenir una rotura del tendón rotuliano?

Aunque no siempre es evitable, especialmente ante traumatismos imprevistos, el riesgo puede reducirse tratando adecuadamente cualquier tendinopatía rotuliana antes de que se cronifique, evitando el uso indiscriminado de infiltraciones de corticoides en el tendón, manteniendo una buena fuerza y flexibilidad del cuádriceps, y prestando atención a los síntomas de sobrecarga del tendón para modificar la actividad física a tiempo.

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