Fracturas del calcáneo
Fractura de Calcáneo: Causas, Tratamiento y Cirugía del Talón
El calcáneo soporta gran parte del peso corporal en cada paso, por lo que una fractura en este hueso puede tener un impacto notable en la marcha. Comprender su función y las opciones de tratamiento disponibles resulta clave para afrontar la recuperación con garantías.
¿Qué es el calcáneo y cómo se fractura?
El calcáneo, conocido como hueso del talón, es el hueso más grande del pie y constituye su parte posterior.
Su función es esencial para el soporte y la amortiguación durante la marcha y la carrera, además de servir como punto de inserción del tendón de Aquiles y de la fascia plantar. Las fracturas de calcáneo suelen producirse por caídas desde una altura considerable o por accidentes de tráfico, y con frecuencia afectan tanto al hueso como a las articulaciones cercanas.
Visión General de las Fracturas de Calcáneo
Fuente: Arthrex
Tratamiento de la fractura de calcáneo: inmovilización o cirugía
Algunas fracturas de calcáneo pueden tratarse sin cirugía, mediante inmovilización con yeso o bota ortopédica y medicación para el control del dolor.
Las fracturas más complejas, en cambio, requieren con frecuencia cirugía para realinear y estabilizar tanto el hueso como las articulaciones del pie afectadas.
Opciones de Tratamiento de las Fracturas de Calcáneo
Fuente: Arthrex
Cirugía de calcáneo: placa, tornillos y cemento óseo
La intervención quirúrgica emplea una placa metálica y tornillos para unir los fragmentos óseos y mantenerlos en su posición durante la consolidación.
En algunos casos se recurre además a cemento óseo para reforzar la unión de las zonas fracturadas. El acceso se realiza mediante incisiones en la parte posterior del tobillo y del pie.
Reparación de la Fractura de Calcáneo con Placa y Tornillos
Fuente: Arthrex
Recuperación tras una fractura de calcáneo
La rehabilitación del pie tras una fractura de calcáneo suele ser prolongada, ya que esta zona soporta gran parte del peso corporal.
Un programa de fisioterapia adaptado, junto con un seguimiento traumatológico continuado, resulta clave para recuperar la marcha y minimizar secuelas como el dolor crónico o la rigidez articular.