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Fracturas de tobillo

Fractura de Tobillo: Causas, Tipos y Tratamiento Quirúrgico

El tobillo es una de las articulaciones que con mayor frecuencia sufre fracturas por caídas, torceduras o traumatismos de alta energía. Conocer sus causas y las alternativas de tratamiento ayuda a entender por qué, en muchos casos, la cirugía es la vía más eficaz para recuperar la función de la pierna.

¿Qué es una fractura de tobillo? Causas y diagnóstico

El tobillo está formado por tres huesos que se articulan entre sí, y una fractura puede afectar a uno solo de ellos —fractura simple— o a varias estructuras a la vez —fractura compleja—.

La causa más habitual son las caídas o los traumatismos de alta energía que provocan un giro o torsión brusca de la articulación. El especialista se apoya en radiografías para decidir si el tratamiento debe ser quirúrgico o conservador.

Visión General de las Fracturas de Tobillo

Fuente: Arthrex

Tratamiento de la fractura de tobillo: yeso, bota o cirugía

La correcta alineación ósea es indispensable para que la fractura consolide sin secuelas. Dependiendo del tipo de rotura, algunas fracturas de tobillo se resuelven con un yeso o una bota ortopédica.

Otras, en cambio, requieren cirugía para estabilizar definitivamente los fragmentos óseos y evitar que la articulación quede mal alineada.

Opciones de Tratamiento de las Fracturas de Tobillo

Fuente: Arthrex

Cirugía de tobillo: placas, tornillos y clavos

Durante la intervención, el cirujano puede utilizar placas metálicas, tornillos o clavos para fijar el hueso fracturado, colocándolos en la cara externa, interna o posterior del tobillo según la localización exacta de la lesión.

El acceso quirúrgico se realiza mediante incisiones a ambos lados de la articulación, lo que permite alinear y estabilizar los fragmentos con precisión.

Manejo de las Fracturas de Tobillo

Fuente: Arthrex

Estabilización de una Fractura de Tobillo con Clavo y Tornillos

Fuente: Arthrex

Recuperación de una fractura de tobillo

La rehabilitación progresiva, con carga controlada y ejercicios de movilidad, es clave para recuperar la funcionalidad completa del tobillo.

Un seguimiento traumatológico adecuado permite detectar a tiempo posibles complicaciones y ajustar el ritmo de recuperación a cada paciente.

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