Hernia discal
1. ¿Qué es una hernia discal y cómo se forma?
La hernia discal se produce cuando el núcleo interno del disco intervertebral rompe su envoltura externa y sobresale hacia el canal raquídeo o hacia una raíz nerviosa. Suele originarse por el desgaste progresivo del disco combinado con un esfuerzo, un giro brusco o una carga mal repartida.
2. ¿Qué diferencia hay entre una hernia cervical, torácica y lumbar?
La diferencia principal es la localización y, por tanto, la zona afectada por el dolor: la cervical afecta al cuello y puede irradiar al brazo, la lumbar es la más frecuente y suele irradiar a la pierna, mientras que la torácica es la menos común debido a la mayor rigidez de esa zona de la columna.
3. ¿Cuáles son los síntomas más característicos?
Además del dolor local, es típico el dolor irradiado siguiendo el trayecto del nervio comprimido, junto con hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza en el brazo o la pierna correspondiente. En casos graves puede afectar al control de esfínteres, lo que constituye una urgencia médica.
4. ¿Una hernia discal siempre requiere cirugía?
No, la mayoría de las hernias discales mejoran con tratamiento conservador en un plazo de seis a doce semanas, ya que el propio organismo tiende a reabsorber parte del material herniado. La cirugía se reserva para casos con dolor incapacitante persistente, déficit neurológico progresivo o afectación de esfínteres.
5. ¿Qué actividades conviene evitar o modificar durante la recuperación?
Se recomienda evitar levantar peso de forma brusca, las flexiones repetidas de tronco y el sedentarismo prolongado, ya que ambos extremos —la inactividad total y el sobreesfuerzo— pueden retrasar la recuperación. El ejercicio guiado y progresivo suele ser más beneficioso que el reposo estricto.