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Lesiones del labrum

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Introducción

El labrum acetabular es una estructura fibrocartilaginosa que bordea el acetábulo y que cumple un papel esencial en la estabilidad y la función de la cadera. Cuando se desgarra o desprende —frecuentemente en el contexto de un conflicto femoroacetabular (impingement) o por traumatismo—, produce un dolor inguinal mecánico que limita significativamente la actividad física. Su tratamiento es artroscópico y los resultados de la reparación son excelentes cuando se actúa a tiempo.

1. ¿Qué es el labrum acetabular y cuál es su función?

El labrum acetabular es un rodete fibrocartilaginoso que recorre todo el borde libre del acetábulo, cubriendo parcialmente la cabeza femoral. Sus funciones son:

  • Aumentar la superficie de contacto entre la cabeza del fémur y el acetábulo, mejorando la congruencia articular.
  • Actuar como sello de presión negativa, reteniendo el líquido sinovial y mejorando la lubricación articular.
  • Contribuir a la estabilidad de la cadera, especialmente en los movimientos extremos de flexión y rotación.

2. ¿Cuándo se lesiona el labrum de la cadera?

Las lesiones del labrum se producen principalmente en los siguientes contextos:

  • Conflicto femoroacetabular (impingement): es la causa más frecuente. El roce anormal del hueso sobre el labrum lo desgarra progresivamente.
  • Displasia articular de cadera: cuando el acetábulo no cubre suficientemente la cabeza femoral, el labrum sufre mayor sobrecarga.
  • Traumatismos: caídas, giros forzados o luxaciones de cadera.
  • Actividad deportiva intensa: los deportistas que realizan movimientos repetitivos de flexión y rotación de cadera tienen una tasa especialmente elevada de lesión del labrum.
  • Coxartrosis: el deterioro articular degenerativo también puede dañar el labrum.

Fuente: Arthrex

3. ¿Cómo se diagnostica una lesión del labrum acetabular?

Diagnóstico clínico

La lesión se manifiesta con dolor mecánico inguinal que se agudiza con el ejercicio físico. El test en flexión-aducción-rotación interna (FADDIR) es positivo en la mayoría de los casos.

Diagnóstico por imagen

Las pruebas de imagen son indispensables: la resonancia magnética (RMN) y el TAC con contraste permiten visualizar el labrum, detectar la extensión de la lesión y evaluar el estado del cartílago articular. La artroscopia es también diagnóstica y permite la reparación directa en el mismo acto quirúrgico.

Diagnóstico biomecánico — Laboratorio Go5D

En nuestro laboratorio Go5D realizamos un análisis objetivo del movimiento de la cadera que permite detectar las alteraciones dinámicas articulares producidas por la lesión del labrum, orientando de forma precisa el diagnóstico y la indicación terapéutica.

Ripoll Medical Group Go5D: Análisis biomecánico

Fuente: Arthrex

4. ¿Cuál es el tratamiento de la lesión del labrum?

El tratamiento más frecuente y adecuado cuando el tejido labral tiene buena calidad histológica es la reparación artroscópica del labrum, que consiste en su reinserción al borde acetabular mediante anclajes. En casos de tejido muy deteriorado puede ser necesaria la reconstrucción del labrum con tejido del propio paciente o de donante.

Es fundamental tratar siempre la causa que originó la lesión del labrum —como el impingement o la displasia— para evitar recidivas. Si existe lesión del cartílago articular asociada, también se trata en el mismo acto quirúrgico.

5. ¿Cuál es el tratamiento conservador para la lesión del labrum de la cadera?

Cuando el dolor es leve o moderado y no existe una alteración estructural importante de la cadera (como un choque femoroacetabular significativo), se suele empezar por un tratamiento conservador. Solo si estas medidas no logran controlar los síntomas, o si la lesión es de origen mecánico claro, se plantea la opción quirúrgica.

6. ¿En qué consiste el tratamiento conservador de la lesión del labrum?

Se basa en la combinación de reposo relativo o modificación de la actividad, fisioterapia específica para fortalecer la musculatura de la cadera y mejorar su estabilidad, antiinflamatorios para controlar el dolor y, en algunos casos, infiltraciones guiadas por ecografía. El objetivo es reducir la sobrecarga sobre el labrum y mejorar la biomecánica de la articulación sin necesidad de operar.

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