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Luxación de rótula

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Introducción

La luxación de rótula es una lesión que ocurre cuando la rótula sale de su posición normal en la articulación con el fémur (tróclea) y se desplaza hacia el exterior de la rodilla. Aunque en algunos pacientes puede tratarse de forma conservadora, cuando la luxación se repite o cuando los factores anatómicos que la favorecen son significativos, la cirugía personalizada es la mejor opción para evitar daños permanentes en el cartílago y prevenir recidivas.

1. ¿Qué es exactamente la luxación de rótula?

La luxación rotuliana se produce cuando la rótula abandona completamente la articulación femoropatelar y se desplaza hacia la cara externa de la rodilla, perdiendo el contacto con la parte anterior del fémur (tróclea). Este desplazamiento brusco puede lesionar el cartílago tanto de la rótula como de la tróclea, con daños que en ocasiones son irreversibles.

2. ¿Qué factores de riesgo favorecen la luxación de rótula?

Las personas más propensas a sufrir luxación rotuliana presentan alteraciones en la estructura anatómica de la rodilla, entre las que destacan:

  • Displasia troclear: la cara anterior del fémur (tróclea) tiene una forma anormal o es poco profunda, lo que no retiene bien la rótula.
  • Rótula alta (patela alta): la rótula está ubicada en una posición más elevada de lo normal, lo que reduce su encaje en la tróclea.
  • Distancia tuberosidad tibial anterior-garganta troclear (TAGT) excesiva: el tendón rotuliano tira de la rótula demasiado hacia afuera.

3. ¿Cómo se produce una luxación de rótula?

Generalmente ocurre durante una torsión violenta de la rodilla con desplazamiento lateral de la rótula. El paciente siente un «pop» doloroso, la rodilla se hincha rápidamente (hemartrosis) y queda en una posición antiálgica de semiflexión. La luxación suele producirse en la segunda década de la vida.

4. ¿Es peligrosa la luxación de rótula para el cartílago?

Sí. La luxación rotuliana puede producir daños en el cartílago de la rótula y de la vertiente externa de la tróclea que resultan irreversibles. Por eso, aunque muchas primeras luxaciones pueden manejarse conservadoramente, es fundamental evaluar la anatomía de la rodilla para prevenir recidivas que aumentarían progresivamente el daño articular.

5. ¿Hay que operar siempre que se rompe el LCA?

No siempre, pero en la mayoría de los casos la cirugía es la mejor opción. En nuestra clínica recomendamos sistemáticamente la cirugía de reconstrucción del LCA en pacientes menores de 40 años con signos clínicos de inestabilidad articular. En mayores de 40 años, la indicación quirúrgica se matiza en función del nivel de actividad, la presencia de signos degenerativos en la articulación y las expectativas funcionales del paciente.

En personas con bajo nivel de actividad y sin manifestaciones de inestabilidad, puede valorarse un tratamiento conservador. No obstante, si en el futuro aparecieran episodios de inestabilidad, debería reconsiderarse la cirugía, ya que la rodilla inestable daña progresivamente el cartílago y los meniscos.

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